lunes, 10 de mayo de 2010

Iggy Pop, con cuerda para rato

Nunca había visto a Iggy Pop en vivo, aunque el plástico de Raw power, del que por cierto tocaron bastante esa noche, está dentro de mis discos preferidos desde siempre. Nos acercamos a la Riviera mi amigo Jesús y yo a ver al monstruo que, a media distancia, sigue teniendo maneras y formas de jovenzuelo. Con el torso desnudo y un pantaloncito que se le caía a cada momento con cierto regocijo del público. Ahora al menos no se corta ni sangra sino que se limita a seguir tirándose encima del público (con lo que debe doler a los sesenta y tantos) y a moverse frenéticamente durante una hora y cuarto de concierto.

El concierto empezó con el Raw Power y Search&Destroy y se convirtió en una combustión instantánea de Iggy, que a las once menos cuarto se retiraba –no se si a que la pusieran una transfusión-, mientras ponían música de ambiente y encendian las luces.

Que a sus años se ponga a cuatro patas mientras canta I wanna be your dog, es raro en cualquiera pero no en él. Que llene la escenario de público, que se tire por el suelo. en fin es Iggy que venía con la selección mas stooge de su carrera. Muchas grandes canciones sonaron esta gran noche como el Kill City. El sonido extraordinario, las guitarras de James Williamson perfectas. En fin, son la versión seria y profesional (iba a decir respetable, pero eso es mucho) de sus aprendices, mucho más famosos, los Sex Pistols. Gran noche, corta pero intensa.

lunes, 3 de mayo de 2010

Farrah a lo grande


El concierto de los Farrah fue como siempre efectivo y vibrante, en la sala Moby Dick a la que nos acercamos los fieles de la escuderia Rock Indiana con Pablo a la cabeza. Hace semanas me encontré con verdadera sorpresa la reseña del disco de Farrah en el Uncut, donde le daban nada menos que cuatro estrellas, lo ponían por la nubes, y reconocían las evidentes influencias de Paul Mcartney. Para la revista se trataba del gran debut (pocos iniciados tenemos los tres primeros discos de Farrah) de un nuevo grupo. Estaba en Inglaterra y todavía no tenía el disco, por eso el concierto del Moby era la gran ocasión, para presentar su disco y recoger algunos de sus hits anteriores.

A veces cuando llega el éxito de un grupo que de una u otra forma era de los tuyos, junto al entusiasmo de que por fin vayan a ganar dinero y ser reconocidos, puedes encontrarte que el camino elegido para vender puede apartarles de lo que eran.

Hoy su sonido está mucho más cuidado, enriquecido. Las voces predominan -han aprendido a cantar-. Se ha americanizado, al estilo de los que fueron The wings de Paul Mcartney. La verdad es que me gustaban más cuando sonaban a la nueva ola inglesa y a la urgencia de los primeros discos de Elvis Costello o Joe Jackson.

De todas formas, este último disco sigue siendo muy bueno y si hay justicia en ésto (es que la hay?) deberían colocarlo entre las listas de los más vendidos en algún país europeo más evolucionado que el nuestro. En fin, junto a las muy comerciales -aunque no desdeñables- Setereotypes o Swings&roundabouts, están otras canciones magníficas como Last of the innocents.

Mucha suerte! Abrazos

Javier

miércoles, 21 de abril de 2010

El descontrol y la melodia: Sonic Youth en Madrid


Sonic Youth fueron en mi caso una pequeña revolución en unos años ochenta de total confusión. El punk, y el algún modo el alter-punk, ya nos parecían una bengala tan estrepitosa como fugaz, salvo grandes como The Clash o The Jam, y unos pocos más. La música de baile era un divertimento, digno si se quiere pero en su mayoría puramente comercial y totalmente insuficiente. El ruido parecía crecer y el no wave y el hardcore eran una reacción lógica frente a tanto exceso nuevo romántico y tanta ñoñería pop. De esa época son Husker Dü del gran Bob Mould que llegaron a matizar su sonido hasta un genial Candy Apple Grey (hace cuando que no lo escuchamos?), cuya importancia nunca se debería olvidar y debería ser asignatura obligatoria para tanto punky con zapatillas Converse.

La propuesta noisy de Confusión is sex, de 1983, fue demasiado para mí, aunque, en mitad del ruido, anticipaba un giro que nos los hizo aceptables unos años después, en su Sister del 87. El primer disco que me compré de ellos, y al que le dedique atención de verdad, fue el Daydream Nation del año siguiente, con el que entraron en la historia del rock. Tenían por fin un conjunto de grandes canciones: todavía hoy es el disco que pongo de ellos por defecto, si no tengo pensado otro. Contra todo pronostico, y por la ausencia del bajista de la gira, con el que han grabado The Eternal, ese disco protagonizó buena parte del concierto del lunes. Luego el Goo y el Dirty me tuvieron colgado en los años sucesivos, hasta que Experimental Jet Set, … que salió recien nacida Coco, la hija de Kim y Thurston, me empezó a cansar.
A mediados de los noventa, los vi en un concierto en Madrid en el que tocaba el inquilino comunista de telonero. Mientras tocaban éstos últimos, una chica se subió al escenario y se tiró encima del público… el público se hizo a un lado y la pobre se pego la gran bofetada de su vida; se la tuvieron que llevar entre varios. Supongo que quería emular a Courtney Love. Después y a pesar del tiempo transcurrido, los discos siguientes me han seguido pareciendo interesantes, hasta llegar el año pasado a The Eternal, que fue una agradable sorpresa.

El lunes, después de una junta general, llegué tarde a casa y sin pensarlo me fui a la Riviera. Le regale una entrada a alguien en la puerta –estaban agotadas, me sobraba una y llegaba tarde- la sala estaba de bote en bote. Los SY son un estado de ánimo y sus canciones son sensaciones sónicas, que te llevan sin tregua del caos a la calma. Siempre me sorprendió lo que son capaces de hacer en directo. Siguen teniendo presencia y actitud, casi treinta años después. Kim como front-girl al bajo muy atractiva con su mini, aunque ya no cumple los cincuenta. Repasaron muchos de sus éxitos de siempre. Sonaron el antiguo Death Valley 69, sin piedad, o Schizophenia. En fin, este lunes por la noche cuando salí de casa estaba muerto y me dolía la cabeza; con este concierto, de una hora y media, corto aunque muy intenso, he recuperado cuerda para rato esta semana.
Abrazos.
Javier

domingo, 11 de abril de 2010

David Bazan con sus dudas

Un magnífico disco lleno de declaraciones quizás algo pretenciosas, el Curse your branches, el último disco, recien editado, de David Bazan, un yankee simpático de Washington, anterior lider de Pedro the lion, que hay que conocer. El disco se abre con un pasaje sonoro que pretende tomar vuelo y permitirnos contemplar la tierra a cierta altura: hard to be ... a decent human being. Canta de forma que nos retrotrae al estupendo loco Adam Green. Se dobla las voces mientras en un aire optimista, por más que se ponga a contarnos todas sus dudas y sus problemas con lo que llama las explicaciones mágicas. Mucho más pegado a la tierra es la siguiente, Bless this mess, con una letra desencantada que, sin embargo, se contiene en la música alegre para disfrutar un dia como hoy en que hemos recuperado el sol que teníamos medio perdido. Este desde luego ha sido un fin de semana para pasarlo al aire libre, rodeado de buenos amigos, y esta es una gran banda sonora para ello. Curse your branches y please baby please son buenas canciones. Me gusta el ritmo más roquero, las guitarras y los coros de When we fell. Sin duda, la balada que va flotando hasta que el disco feliz y lleno de dudas se desvanece; lost my shape.
En fin, un buen disco para recuperar la primavera que parecía no tener tantas ganas de llegar (hoy casi ha llegado el verano!) El martes 13 Farrah viene a celebrar mi cumpleaños al Moby. Abrazos. Javier

domingo, 4 de abril de 2010

Una horchata con los Vampire Weekend


Desde luego, no es nada despreciable empezar un disco con eso de “in December drinking horchata”, que merece un lugar como himno en algun paraiso playero alicantino. Creo que, gracias al segundo disco de los Vampire Weekend, miles de anglosajones (y sin duda, norteamericanos) han descubierto por fin una bebida que siempre me parecio exportable. La primera vez que fui a Inglaterra, en concreto a Cambrigde, lleve una botella de horchata y una de brandy de regalo a la familia. Recuerdo que el brandy lo guardaron prudentemente pero la horchata la abrieron del tiron y se la tomaron caliente tal como estaba, ... claro que sin las adecuadas condiciones de temperatura, espacio y tiempo, no les gusto tanto. Venia yo de Alicante donde dabamos buena cuenta de una estupenda horchata, con fartons, en la heladeria de Andres, un buen amigo nuestro, que sustituia con ventaja los Macdonalds y Burger Kings que ya habian iniciado su reinado mundial.


En su momento hablamos del debut en 2008, de Vampire Weekend,

que son mas que inteligentes y divertidos, aunque ya solo con eso son mucho mas que la mayoria de los grupos que se han convertido en the next big thing, segun HMV o el New Musical Express. Un exito como Cape Cod Kwassa Kwassa, que fusionaba genialmente las guitarras y los ritmos africanos con Louis Vuitton, junto con mi preferida Oxford coma, son dificiles de encontrar en su ultimo disco Contra, que, a pesar de eso, mantiene el nivel. Encontramos los ritmos africanos y la frescura indie pop, que convierten sus canciones en un paseo optimista por el mundo.Sin duda, tiene unas cuantas canciones admirables, como cousins, que me recuerda a algun momento enloquecido de los buenisimos XTC.


En fin, Ezra Koenig, su lider y guitarra, que cumplira veintiseis el proximo jueves, formo el grupo con algunos amigos de la universidad de Columbia y pusieron a su banda el nombre de la pelicula que habian grabado en verano. Su padre trabaja en el cine y Ezra habia tocado en una gira europea de los Dirty Projectors.

Esta vez, en Bournemouth la lluvia por fin nos ha dado una tregua y con algun rayo de sol, no del todo seguro, nos vamos a la Jurassic coast, con sus acantilados, precipicios de formas caprichosas, sus playas rocosas, su mar rugiente, sus fosiles (hemos encontrado algunos) y sus cuevas, que sugieren historias de piratas, contrabandistas y... hasta de nazis.

Abrazos

jueves, 18 de marzo de 2010

Nueva gira de los Farrah en España


Rock Indiana anuncia gira de Farrah, que tocará en Valencia, Castellón y, el martes 13 de abril, día de mi cumpleaños y el de Inma, en el Moby Dick. Los Farrah presentan su cuarto disco, que pretende ser el que los reivindique en la escena internacional y que por eso mismo lleva el mismo nombre que el grupo. Debería ser el momento en que este gran grupo inglés de power pop, con miembros de todo el mundo, pasara de ser uno de los mejores secretos que guardamos los aficionados y de los grupos preferidos de la escudería de Rock Indiana, a ser un grupo de éxito comercial.


En mi caso, es uno de esos pocos grupos que siempre veo y del que me vuelvo a comprar sus discos una y otra vez repetidos. Los tres discos anteriores no son sólo buenos ejercicios de la mejor técnica de power pop, sino que además están llenos de canciones (me refiero a canciones que puedes tararear, aprender y por cierto también versionar).

En fin, Jez Ashurst y compañía llevan como diez años tocando y siguen conservando la magia.

Recuerdo un memorable concierto de los Farrah en el Orange Café, a finales de septiembre de 2007. Justo antes de empezar el concierto, León un amigo del Colegio, me llamó al móvil para pedirme que tocáramos en las fiestas de las Rozas. La cosa era bastante descabellada; me avisaban un jueves por la noche de una actuación para ese sábado. Por supuesto, no teníamos tiempo de ensayar. Llamé a Garri, Quico -al que le habían llamado también por otro lado- y Felix. Al final tocamos y, para sorpresa de todos, aquello sonó bien.

Esa noche viendo a los Farrah, hacía muchos años que yo no tocaba: Quien me iba a decir que, dos años después, los que íbamos a tocar en ese mismo escenario del Orange éramos nosotros!

Un abrazo

domingo, 14 de marzo de 2010

Crazy heart

Crazy heart es una estupenda película, con una buena banda sonora y una fantástica actuación de Jeff Bridges, que hace uno de esos papeles que borda (le van mucho las películas musicales; basta recordar su actuación en los fabulosos Baker boys, con la también fabulosa Michelle Pfeiffer subida al piano). Un músico de cincuenta y siete años muy mal llevados, casado cuatro veces y con un hijo de veintiocho, que no le ve desde los cuatro.
Una figura ya trasnochada del country que mal vive en la carretera, tocando en garitos de mala muerte y que suspira con un disco de duetos que pueda darle dinero para sobrevivir. Sus problemas con la discográfica, su falta de inspiración, sus pequeños éxitos sentimentales con su público de pocos incondicionales en cada ciudad y, sobre todo, sus problemas con el alcohol se nos van describiendo al hilo de una sucesión del mejor country.
En cada sitio toca con el grupo de músicos, más o menos amateur, que le pone el local. Un pianista le pide que le conceda una entrevista a su sobrina reportera local y aficionada a la música. Jean (Maggie Gyllenhall) hace un buen papel como una chica con un hijo que ya ha tomado su parte de amargura de la vida, y de la que es muy fácil que nuestro héroe se enamore. Tiene unos preciosos ojos que hablan por si solos y él le dice dos veces que le avergüenza traerla al cuchitril en el que vive. Lo lógico es que ella deje de ser su fan para convertirse en la protagonista de sus canciones.
A partir de este momento nos encontramos con una historia de redención por el amor que nuestro hombre ha encontrado en un recodo del camino.
Una gran canción, Falling and flying, da un buen punto de cierre a la película.