La propuesta noisy de Confusión is sex, de 1983, fue demasiado para mí, aunque, en mitad del ruido, anticipaba un giro que nos los hizo aceptables unos años después, en su Sister del 87. El primer disco que me compré de ellos, y al que le dedique atención de verdad, fue el Daydream Nation del año siguiente, con el que entraron en la historia del rock. Tenían por fin un conjunto de grandes canciones: todavía hoy es el disco que pongo de ellos por defecto, si no tengo pensado otro. Contra todo pronostico, y por la ausencia del bajista de la gira, con el que han grabado The Eternal, ese disco protagonizó buena parte del concierto del lunes. Luego el Goo y el Dirty me tuvieron colgado en los años sucesivos, hasta que Experimental Jet Set, … que salió recien nacida Coco, la hija de Kim y Thurston, me empezó a cansar.
El lunes, después de una junta general, llegué tarde a casa y sin pensarlo me fui a la Riviera. Le regale una entrada a alguien en la puerta –estaban agotadas, me sobraba una y llegaba tarde- la sala estaba de bote en bote. Los SY son un estado de ánimo y sus canciones son sensaciones sónicas, que te llevan sin tregua del caos a la calma. Siempre me sorprendió lo que son capaces de hacer en directo. Siguen teniendo presencia y actitud, casi treinta años después. Kim como front-girl al bajo muy atractiva con su mini, aunque ya no cumple los cincuenta. Repasaron muchos de sus éxitos de siempre. Sonaron el antiguo Death Valley 69, sin piedad, o Schizophenia. En fin, este lunes por la noche cuando salí de casa estaba muerto y me dolía la cabeza; con este concierto, de una hora y media, corto aunque muy intenso, he recuperado cuerda para rato esta semana.
Abrazos.




