domingo, 22 de noviembre de 2009

la patrona de la música

Un pequeño grupo de fugados hemos huido a la Maragatería este fin de semana: lo que se ha concretado en un régimen incansable y exigente de desayunos, comidas y cenas. Esta mañana en la Catedral de Astorga y tras la actuación de un orfeón valdeorrense ha quedado claro que el vino afina y fortalece las voces, según nos han dicho allí. Pocas veces la voz catedralicia me ha parecido más oportuna. En nuestro caso, el vino es uno de los cuatro elementos (con el fuego...) y fortalece y afina, conserva en alcohol -nunca mejor dicho- e incluso limpia, pule y da esplendor, como la Real Academía.
En fin, el día de Santa Cecilia ha dado lugar a una contínua aparición por Astorga de bandas de música con aires de marcha y, tambíen, de Semana Santa, que nosotros hemos tomado como preparación a un fastuoso cocido maragato en Santiago Millas, pueblo que a pesar de ser francamente pequeño tiene barrios diseminados y en el que hasta es posible perderse si uno pone interés en ello.
Hace un año estuvimos en la Basilica de Santa Cecilia en Roma y en la catacumba donde la enterraron. Esta patricia romana fue ejecutada (le cortaron la cabeza un 22 de noviembre). Aunque al final no he conseguido enterarme de la razón por la que es la patrona de la música, me ha parecido que esta noche merecía un pequeño homenaje. La foto es de la estatuta de Maderno, que me parece impresionante. Abrazos

martes, 17 de noviembre de 2009

Gran éxito en el Orange Café


La noche del sábado prometía en un sitio como el Orange, una estupenda sala con gran escenario y muchos medios, en donde estuvímos todos muy cómodos. Después de la actuación de los nuevos Taxman (que mantiene sólo dos miembros de los cinco históricos), salimos nosotros. La sala estaba llena y sin duda ha sido el mejor bolo que hemos dado. Lo hemos pasado tan bien como el público y casi todo ha salido perfecto. Muchos buenos amigos nos han visto por primera vez y, como suele pasar, se han sorprendido positivamente. Grandes canciones y grandes momentos. La sala se fue llenando de vienteañeros que se unían al baile. Llegué a casa entusiasmado a las 3 sin ganas de acostarme (aunque bastante roto) y dispuesto a escribir una letra.
Hace un años que formamos Seattle -en ese momento todavía no teníamos nombre- para dar un concierto que nos habían pedido por favor en una fiesta de Navidad. Nos trataron mal con el sonido y salimos muy quemados, pero lo que quedó es que formamos un grupo de circunstancias y para salir del paso y resulta que ya ha dado diez conciertos este año. Estamos de enhorabuena.

10 años sin Enrique

Hace diez años se daba la triste noticia de la muerte de Enrique Urquijo, tirado en un portal como en una vieja y conocida canción, con su cazadora como almohada. A él le debemos muchas de las grandes canciones del pop español, desde la muerte de Canito y el cambio de nombre de Tos (anticomercial donde los haya) por el de Secretos. ¨
Hace tiempo leí la biografía de Enrique 'Adiós tristeza', del periodista Miguel A. Bargueño, en la que describe ágilmente con simpatía y mucha información sus primeros años, la ilusión del principio, las malas compañías y la larga lucha en que consistió buena parte de su vida, sus ganas de vivir y sus recaídas. Recoge cada una de las canciones que nos dejo; Déjame, ojos de perdida, agarrate a mi María (hablndole a su hija)...
Hoy tocan en Madrid en una pequeña fiesta y el 18 de diciembre los volveremos a ver en el palacio de los deportes.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Steve Tyler se va de Aerosmith


Hace algo más de treinta años, en marzo del 77, fuimos con el colegio a Andorra, país que al parecer debía su existencia a su comercio, y donde no habías estado si no te comprabas algo. Como buen adolescente –por lo menos, de aquella época- mi solvencia era menos que escasa y mis adquisiciones se limitaban dramáticamente a algunos discos, en los que tenía su traducción inmediata y efectiva cualquier dinero que pudiera llegar a conseguir. No existía el cine, ni la ropa, ni el tabaco, ni prácticamente nada más.

De manera que cuando llegué a Andorra la Bella, pregunté a mi amigo Alberto -con el que he estado viendo al gran John Fogerty este verano- que me recomendó algún disco de Aerosmith. Tenían el Rocks de 1976, quizás uno de los más heavy de ellos, que se abría con un rock machacón Back in the Saddle, con el riff de guitarra del buenísimo Joe Perry, que luego sirvió para titular su vuelta en el 84. Me sonaban como los Stones pero a lo burro. Ese disco me gustó bastante en esa época y resulta que fue el disco preferido de Slash y de Kurt Cobain. Luego, escuché algunos de sus discos anteriores, como el Toys in the attic, pero su momento de inspiración desapareció y pronto, en medio del punk y la nueva ola, les perdí la pista hasta que cayó en mis manos alguna recopilación posterior.

Además, Aerosmith me transmite cierto optimismo. Desde luego uno se convence en que la naturaleza puede mejorar, si mira a Steve Tyler, su cantante y front-man, y luego se fija en su hija la bellísima elfa Liv Tyler, que afortunadamente salió a su madre, Bebe Buell. Aunque no tenga mucho que ver, recuerdo que Aerosmith patrocinaba (supongo que lo sigue haciendo) la mejor montaña rusa del parque Universal Studios pegado a Eurodisney.

Hoy Steve Tyler ha anunciado su marcha. Parece que por los viejos problemas con Perry. Quizás para él la carretera haya llegado a su fin, después de unos cuantos problemas y cancelaciones en su última gira.

Es el momento de que Aerosmith tenga que seguir en la brecha sin el carismático Steve. ¿Hay entre los lectores candidatos para sustituirlo? Parece que la carretera pasa factura (salvo a Mick) y a algunos viejos cantantes de rock, como Steve o Robert Plant, al final no les compensa seguir con su banda.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Las bestias acabaron con la belleza folk

Hace unos días se publicó la noticia de que una joven cantante canadiense, Taylor Mitchell, murió desangrada por el ataque de dos coyotes, en el parque de Cape Breton.

Parece que iba sola. Desde luego, aunque a esos coyotes les han debido aplicar el tratamiento más expeditivo, lo normal es que los coyotes no ataquen a los humanos, aunque si a otros maniferos. También es verdad que nunca he pensado hasta ahora en la relación humano-coyote y las posibilidades de que me ponga a pasear por Nueva Escocia se podria decir, de una forma positiva e incluso optimista, que son francamente limitadas.
Mentiría si dijera que conocía a Taylor de antes, aunque he tenido momentos en los que durante semanas solo escuchaba música hecha por canadienses (hay para estar toda la vida haciéndolo). Incluso en una época colorista de mi vida decidí escuchar sólo música hecha por pelirrojas canadienses. Sí, es raro -cuando lo comenté en una comida con mis compañeros de trabajo prudentemente evitaron cualquier comentario- pero a veces tienes esas ocurrencias que te obligan a una investigación muy productiva. Lo decidí con el primer disco de la magnífica Neko Case. Lo que pasa es que Taylor no era pelirroja sino morena.
Acababa de sacar esta primavera su primer disco (For Your Consideration) del que la crítica decía que tenía una calidad técnica y unas letras muy poco propias para una chica que acaba de cumplir los diecinueve. La chica era de Toronto y había estudiado desde muy pequeña música y baile. Había sido finalista en el 2008 Mountain Stage Newsong contest y había iniciado una gira por Canadá para presentar su disco. Su última actuación fue el 25 de octubre. Habìa empezado a brillar hasta que su vida sana de joven promesa del country rock acabó a dentelladas en medio de las montañas: que gran decorado para su música y magnífica historia para una de sus canciones, de no haber sido su protagonista!
Hoy 5 de noviembre, a las 3,30, tiene lugar en "Peel" Chapel, Hurontario St., el funeral (no se como se traducirá Service of Remembrance). En fin, he estado dedicando algo de atención a su disco, que no es nada malo y que nos deja con la sensación de que posiblemente hubiera hecho algo memorable en el futuro. That's life. Extraña sensación conocer a alquien precisamente por la razón de que no podrás conocerlo. En fin, quizás en la otra vida? Descanse en paz.

viernes, 30 de octubre de 2009

Volver a la mejor canción de Mama


Como ya hace unos cuantos meses habíamos anunciado en este blog, Mamá volvían después del verano con un concierto en el Sol, el 23 de Octubre, con un disco nuevo que acaba de salir en la escudería de Rock Indiana. Pronto nos dimos cuenta de que las entradas iban a escasear. Por si acaso, dos semanas antes del evento, reservé nueve entradas y pedí tres discos para los amigos.
Quedamos a las 10 en la puerta, en previsión de la expectación creada. A esa hora la sala estaba cerrada y a su alrededor se concentraba ya bastante gente. Algunos intentaban conseguir una entrada, que se habían agotado sin hacer el menor ruido y por el procedimiento del boca-oreja. Los no muy iniciados se enteraron tarde de lo que se cocía; la vuelta a lo grande de una buena parte de la banda sonora de nuestros primeros años ochenta. Además de mi parroquia, muchos amigos en la entrada. Antonio, cronista de este blog, con su mujer y unos amigos, Carolina y una amiga y muchos otros fieles. A las diez y media conseguí acercarme a recoger algunas entradas en taquilla y entramos directamente a ponernos en primera fila. El aforo desde luego estaba más que completo.
Sobre las once menos diez salen con una formación especial (Salva, guitarra ex-Lola, Pepe bajista de Happy Losers y Rafa, un bateria buenismo para la ocasión). Se les nota, si no nerviosos, si excitados. Jose María recuerda que en noviembre de 1979, hace treinta años, dieron en esta misma sala su primer concierto. Van a tocar venticuatro canciones y, entre ellas, todos los hits de su historia y casi todo su último y buenísimo disco La mejor canción.
Abren con Nuevo color, siguen por una de las mejores del último, Lo que queda por sentir, A callejear, Estoy seguro. Gran momento es el de Chica cruel, uno de sus grandes clasicos en el disco peor tratado de nuestra pequeña história del pop, el Ultimo bar. Vete. Otra que me gusta especialmente del último disco, Perdiendo la memoria...
Me diste el número equivocado, no te perdonaré! En sus letras, que nos salen solas - no las hemos olvidado, las podríamos haber escrito nosotros!- volvemos a encontrarnos cortas historias de pequeños chascos, tantas cosas que nos pasaban, personajes que estaban nuestro lado o que en realidad, de una u otra forma, eramos nosotros mismos. Sale a cantar con una pandereta Guti, bateria de Mamá que se ha topado con un bolardo por Madrid y no puede tocar hoy. La magnífica Luna llena es un clásico instantáneo del último disco, merece estar ya en la recopilación de las mejores de nuestras canciones.
En fin, y tú regresas a casa a las diez, y yo me quedo aqui solo otra vez...
No hay duda, estamos en el mejor EP de nuestra movida, que salió en el ochenta con una edición corta de Polydor, y se volvío un disco muy buscado por los que no se lo compraron entonces. Sigue en el centro del vendaval. Ligarse a Vicky, otra canción que retrata tantos esfuerzos adolescentes por esa chica que te gustaba. Hoy somos tres (del último disco). Otra de sus grandes, Hora punta en el metro. Botellas, que abre el último disco. Otro viejo personaje, el figurin.
Nada mas, una de las preferidas de siempre de ese primer EP. Escondete. Muñeca de reyes (del último disco) y Chicas de colegio; las que había ya no llevaban la carpeta sobre el pecho escondiendo su pudor, fotos de su idolo... sigue siendo una gran canción aunque quizás el paso del tiempo la trata peor en esta nueva encarnación de Mama.
Empiezan los bises. Ya no volveras, otra imprescindible de ese EP, La mejor canción, con regusto a Dylan, No soy yo, de su último disco. Acaban como acababan, con El último bar. Suben otra vez Guti y los otros 2 ex-Mamá. Repiten Chica cruel.
Algo más de dos horas de concierto. Agradecimientos a Pablo, a todos los amigos. Sobre todo ilusión; la de Jose María y los demás del grupo, la nuestra, que, como decía Carmen, recuperamos esta noche parte de nuestra vida.
Otra noche de emoción que le debemos a Rock Indiana. Muchas gracias. Javier

sábado, 24 de octubre de 2009

Leonard Cohen siembra de emociones la noche de Madrid

Qué contrastes tiene la música Hace apenas un mes disfrutábamos de un concierto memorable de 3 horas de Rock´n Roll en Valladolid con el Boss (tan bien glosado por nuestro anfitrión en esta blog) y ahora nos toca hacerlo con un concierto de análoga duración pero de corte bien distinto, el de Leonard Cohen en el Palacio de los Deportes de Madrid el sábado pasado. Ambos prueban, parafraseando el título del último poemario de Caballero Bonald, que la música no tiene paredes y que los géneros no importan cuando se trata de gigantes. A decir verdad, no es la música de Cohen la más propicia para los excesos y desenfrenos de un concierto en vivo: exige más bien una degustación solitaria y en la intimidad de tu habitación (no en vano uno de sus más celebrados LP se titulaba Songs from a Room). Tampoco el personaje -un entrañable ancianito- se presta a fenómenos de histeria colectiva ni a grandes estadios. Muy atrás quedan los tiempos en que nuestro canadiense errante arroyaba los escenarios con su banda The Army soltándose la melena en temas tan joviales como "Passing Through" , "Please don't pass me by" o "Diamonds in the mine". Pero, claro, quien acude hoy a un concierto de Cohen no busca ya ni espera desmadres de esa guisa. Al contrario, la nostalgia y la devoción por su figura priman sobre cualquier otra cosa y uno responde a su llamada como quien camina al encuentro de un viejo amigo cuya sabiduría -musical, literaria, vital- te ha acompañado a lo largo de varias décadas.
Lo cierto es que no cabía esperar demasiadas sorpresas de su gira actual. La convocatoria madrileña no es más que la parte final de un ciclo ya inmortalizado en el DVD y CD "Live in London". Y Cohen no se apartó ni un ápice del guión. Comenzó con Dance me to the end of love y terminó con I tried to live you. Entre medias todas las clásicas de su trayectoria, con acento especial en su segunda etapa: No cure for love, Everybody knows, Take this Waltz, Hallelujah, In my secret life, First we take Manhatan, Lover lover lover, Suzanne, A bird on the wire, So long Marianne. I am the man, The future, Closing time, etc.
Si todo resultaba algo previsible ¿dónde radica la magia de su espectáculo? A mi modo de ver, en los gestos y en los detalles: la presencia hipnótica de Cohen en el escenario; el prolongado aplauso del público, después de la interpretación de "The partisan" (una de las pocas y muy gozosas novedades) y la reacción abrumada del cantautor; la presentación de sus músicos, sombrero en mano e inclinación humilde de cabeza, mientras sonaba "Anthem"; el virtuosismo deslumbrante de la banda y muy en particular del zaragozano Xavier Mas al laúd, la bandurria y la guitarra, sonando a gloria en The Gypsy´s Wife; las notas del piano durante "Tower of Son"; el recitativo con que comienza "If it be your will" para dar paso a su interpretación por Sharon Robinson; el set final empalmando, prácticamente, "Famous Blue Raincoat" con "The Chelsea Hotel"; la entonación, casi en suspenso, de esos versos "and here's a man still working for your smile" como punto final al concierto; o sus conmovedoras palabras de despedida, junto a su grupo, frente al público: "ojalá que todos podáis disfrutar de la vida, como nosotros esta noche, en familia y amistad y quienes no cuenten con estos dones may you be pleasant in you solitude".
Psd: Por cierto que para octubre está anunciada una edición de lujo del concierto de L. Cohen en 1970 en la Isla de Wight. Sospecho que el contraste será monumental. Pero no lo cambiaría por el concierto del sábado!.
(Crónica de nuestro sabio amigo Antonio. Después de este concierto, hemos tenido noticias del desvanecimiento de Cohen en el concierto de Valencia, que parece que quedó en un susto)