Despues de las canciones y los discos de Paul posteriores al 66, o Paul está vivo o el nuevo Paul (el canadiense Faul) es casi mejor. Este power point merece la pena. VER PRESENTACIÓN Abrazos Javier
Mi alter ego Agus, el "Barre" me envia un documento que trata de explicar que Paul no está vivo, sino que murió en el 66 y desde luego antes del Sgt. Pepper's.
Creo que conviene que los vivos lo sigan estando (al menos mientras puedan), que no siendo -cuantas cosas se pierden los anglosajones con el verbo to be!!-, y no estemos todo el día pensado si los muertos no se murieron. Eso de pedir certificados de defuncion tiene el riesgo de que a lo mejor el muerto... esta vivo!!! y ... que susto!!!! Por eso que yo creo que ni Paul esta muerto, ni Elvis vivo. Y quien dice Elvis puede decir alguno más.
Hace años, como en el 90, fuimos en las afueras de Londres, Luis y yo, con Silvia y una panda muy marchosa y abierta de ingleses, a un restaurante chino que se anunciaba como el restaurante de Elvis (Elvis is live, he is living in London, works in a Chinese restaurant!). Llegamos en metro y estuvimos andando un buen rato, la ocasión lo merecía. Eramos como doce o quince.
El dueño era Elvis, cantaba como Elvis, bailaba como Elvis, vestía como él... saltaba entre las mesas y se subía encima de ellas. Todos eramos felices, nos abrazabamos entusiasmados. De pronto todos eramos fluent en inglés. Nunca pagamos tanto por el vino en un restaurante (un vino italiano recuerdo, algo peleon pero que nos sabia a gloria),....
Todo era perfecto; nosotros, la comida, el vino, el amor entre los pueblos y los ciudadanos y las muchas ciudadanas, y estabamos con Elvis,.... todo era perfecto? todo ... NO!!! ELVIS era chino!!
No, no... Elvis lamentablemente no regentaba ese restaurante. Al menos no Elvis Presley. Abrazos
En este proceso de regresión y confidencia con mis Beatles, tengo también que contar que la primera vez que hable en publico fue en mi colegio y, como no, sobre los Beatles. Debía tener yo los doce o trece años y fue en clase de lengua. Me la prepare bien y vino a la clase un niño mayor –Leal- experto en los Beatles, para mi una autoridad, para ver lo que decía. Recuerdo que cuando yo acabé, él comentó el viaje a la India del 68 con el gurú Maharishi -que según John daba algo más que amor y paz a las chicas occidentales que se abandonaban a la meditación- y cómo cada uno se volvió por su cuenta y lo que habían hecho después. Se trataba de encontrar la paz, el amor, el karma o algo así,-la pasta y la fama la tenían de sobra pero parece que les faltaba sentirse queridos y, desde luego, pasar de las drogas- de modo que aunque se fueron más o menos juntos, cada uno aguantó allí lo que pudo buscando todas esas cosas. George con su mujer Patty –como ya he dicho, la que luego fue la Layla de Eric y por cierto la más guapa de todas las mujeres que estuvieron con los vétales- fue el que más aguanto. John aguanto bastante. Ringo debió pedir un gin tonic y como no había se volvió a por él. Paul soportó poco y en seguida se fue a hacer algo de gira pero no volvio directamente a Inglaterra sino que aprovechó para anticipar su carrera en solitario. Brian Epstein había muerto en agosto del 67 y Paul trataba de hacer de lider. Hacia Tiempo que habian dejado de dar conciertos (de los últimos en Filipinas en donde Imelda Marcos, la de los miles de zapatos- les trató mal). Era la primera vez que cada uno se puso a viajar y a descubrir su fama personal fuera de los Beatles, sin necesidad de ir todos juntos; lo mejor y lo peor de ellos; su fin. Después de esa primera vez he hablado muchas veces en público, aunque normalmente de temas menos agradecidos (también en la radio, que me parece apasionante, y hace mucho más, en la Edad de Oro en la tele). Como le he dicho a mi hijo Javi, de doce, cuando me ha preguntado en que trabajo, trato de hablar y escribir bien y decir algo que tenga sentido (y la verdad es que no es tan común). En fin.
Miguel, el hermano con pinta de Lennon de mi amigo Rafael, que murió el pobre hace unos pocos años, nos hablo de los Beatles en el colegio. Yo tenía diez años y desde mis años en Cadiz, de muy chico, me despertaba cantando por la mañana cosas como el Judy in disguise (si si.. que tiempos). Recien cumplidos los once me dijeron que "el próximo sabado por la mañana a las doce hay un programa especial de los Beatles en Radio España FM". Hacia ya algunos años que los Beatles se habían disuelto. En mi casa mis padres tenían un transistor a pilas y un cassete, que funcionaba con un transformador que casi era mas grande que él. Nada de estereo. Esperé toda la mañana desde temprano con la radio y el cassete enfrentados uno a otro, en el suelo del pasillo de casa, para grabar el programa con el micro que tenia incorporado el cassete.
Casi podria decir todas las canciones que sonaron en ese programa de radio: please please me, she loves you, all my loving, help (ya tenia yo el disco de Help -fue mi primer LP junto con el greatest de Simon y Garfunkel-) yesterday, michelle,... Recuerdo que el Sargeant Pepper's me sonó extraña, luego la gran With a little help from my friends, the fool on the hill, something, revolution.
En febrero del 67 sacaron su single Penny Lane y, en la cara B, Strawberry Fields Forever. Salió después de una de las peores canciones de ellos la infantil Yellow Submarine que tenía en cambio en la cara B la estupenda Eleanor Rigby, que habla de la muerte solitaria de esta mujer, que ahora parece no del todo imaginaria, con el sermón de father MacKenzie. Estas dos son del 66. Tampoco fue muy brillante, aunque si muy famoso, su siguiente single de junio del 67, el hippie All you need is love, de John, con retransmisión televisiva para 24 paises.
El Penny Lane es una canción brillante de Paul que habla de una calle de Liverpool cerca de donde vivian él y John, con barbero y bombero sin gabardina incluidos. La de John, Strawberry FF, un reformatorio para chicas, es más importante: una joya mucho más arriesgada y psicodélica, con un sitar en lugar preeminente, que empezo a componer John en Almeria (si, como lo estas leyendo).Se trató de un single excepcional que anunciaba la llegada, ese verano del 67, del Sgt. Pepper's, con el que se trataba de superar el éxito del impresionante Pet Sounds de los Beach boys. Discos inmensos de los que conviene hablar con detalle, aunque esté todo dicho ya. Javier
Hace cuarenta años que se publicó el doble blanco de los Beatles, después de la revolución y el éxito de su Sargeant Pepper y de una fase algo estrambótica y errática con el magical mistery tour (doble single) y cosas así. Uno de sus discos más vendidos y en mi caso uno de los menos oidos en mi adolescencia y redescubierto a los veintitantos. Lo tuve siempre en una cinta hasta que me lo compre en CD, fue el primer cd que tuve de ellos. Mi disco preferido de los Beatles con el Sargeant y el Abbey Road.
Tiene grandes canciones, aunque es un disco en el que cada uno tira por su lado: se ha muerto Brian Epstein y nadie se quiere meter demasiado en el trabajo de los demás; por eso también se desechan pocas cosas y por eso mismo va a ser el único disco doble de los Beatles. Se anticipa lo que será luego la carrera en solitario de cada uno. Empieza por el Back in the U.S.S.R., de Paul, sigue con Dear Prudence, que John dedico a la hermana de Mia Farrow, que les acompaño a su viaje de meditación trascendental (¿te acuerdas de la versión de Siouxie?). Fue compuesto en buena parte en la India, con guitarras acústicas, lo que al final hace que sea su disco más acústico: Rocky Raccoon, Julia, Blackbird and Mother Nature's Son (me encanta esa guitarra). Una de las mejores canciones de siempre de John Lennon es Julia, que va sobre su madre, muerta cuando él tenía diecisiete años en un atropello (John estuvo siempre afectado por su madre -no se si tiene algo que ver que su hijo con Cinthia se llame Julian- y el tema de su madre es recurrente en sus discos). También de John el riff de "Everybody's Got Something to Hide Except Me and My Monkey", el "Sexy Sadie" o el "Revolution #1" (desde luego no el Revolution #9). De pequeño aprendí a tocar a la guitarra parte de Martha my dear, y es casi mi favorita de Paul en este disco, junto con la preciosa I will. El Helter Skelter se anticipó un poco a todos los metálicos. Tiene también el oh la di oh la da; te la puedes saltar. George Harrison incluye la conocidísima "While My Guitar Gently Weeps", con el punteo de su amigo Eric Clapton (en aquella época todavía Patty Boyd era la chica de George, luego paso a ser la famosa Layla, la chica de Eric Clapton). También el "Savoy Truffle", con una gran guitarra, tiene que ver con Eric y su afición al chocolate y a sus efectos en la dentadura.La canción de Ringo Starr "Don't Pass Me By" es menor y bastante peor que el Octopus's Garden del Abbey Road, que casi es la mejor de su carrera, lo que no es decir tanto, en este caso.
Jesus y yo llegamos esta vez pronto a la Riviera. A las nueve y cuarto, Nick Lowe salió de entre las cortinas, sin especial presentación ni ninguna música especial, sin que por eso sea menos grande que casi todos los que se anuncian con el mayor despliegue. Cogió su Gibson acústica -se le veía contento-, agradeció que hubiéramos ido a verlo y la oportunidad de tocar en Madrid, muchos años después y empezó a cantar como él sabe, el people change, magnifica canción de su At my age (con cincuenta y nueve años aunque también padre de un niño de tres, lo que rejuvenece mucho). Reconoce en At my age que en su vida ha hecho cosas de las que no está nada orgulloso, lo que desde luego le honra, aunque, creo yo que no es por falta de discos magníficos y de canciones memorables. Desde su primera época en Brinsley Schwarz y pronto con su primer disco en solitario, reeditado este año, Jesus of cool del 78, el siguiente Labour of Lust, que tenía la imprescindible Cruel to be kind, que fue una de mis canciones de cabecera de esa época –acababa yo de volver de ver a Led Zeppelín, aunque ya se que no se parecen tanto- o del Nick the Knife, del ochenta y dos. En medio, el disco de Rockpile, el estupendo “seconds of pleasure”. De ese disco el viernes tocó la tercera canción y él sólo con su acústica, el Heart (me encantan las dos versiones pero casi más la que hace él sólo en Nick the Knife que la de Rockpile). Luego, casi al final, tocó when I write the book (about my life), con la que a la chica que teníamos al lado se le llenaron los ojos de lágrimas. Me gustó mucho un disco, seguramente algo menor para algunos, que fue el party of one, mucho después. Luego se lanzó a una evolución que quizás haya hecho aparecer al mejor Lowe, al maduro y optimista, con cuatro fantásticos discos: The imposible bird, dig my mood, el maravilloso the convincer, del 2001 y el último y desde luego no peor At my age de 2007. Música con clase, y apto para paladares finos de cualquier edad (le encanta a mi madre). El viernes, después de tres canciones con su guitarra, entró toda la banda, eficaz y rotunda. Tenía yo la duda de lo que quedaba del Nick Lowe de la nueva ola, con Graham Parker o Costello, aunque en su caso siempre con algún pellizco clásico de rock and roll y country. Lo que llegó fue una actualización a su gran momento, de sus canciones de siempre, que aparecen perfectamente coherentes en el conjunto con las nuevas. Rompió una cuerda y se disculpó mientras la cambiaban –dijo que hacia como quince años que no le pasaba-. Ya se ve que no hace falta cambiar de guitarra en cada canción. Así en una hora y media, fue repasando algunas de sus grandes canciones, además de las citadas, como la deliciosa (What's so funny bout) peace, love and understanding, o sólo con la guitarra desmostró que con una acústica se puede hacer buen rock, como con el Heart of the city, de su primer single. En fin, naturalidad, sencillez y estilo. Quizás el mejor concierto de 2008. Salimos exultantes.
La verdad es que hay grandes posibilidades que mis amistades empiecen a mosquearse no sólo porque haya ido a ver a Amaral, aunque no fuera por iniciativa mía, y que además me haya gustado, sino que, “para más inri” como decía una antigua profesora nuestra, encima voy y lo cuento en el blog. Quedamos, otro jueves largo, muy largo, en el bar de Pepito en Felipe II, y después de viandas y copas, llegamos –por los pelos, siempre hay un último mojito de alguien (alguien llamado Ana)- al palacio y entramos a las diez, a la vez que Amaral empezaba a tocar. Llenazo, no hay entradas desde bastante, gente entregada. El sonido bastante bueno (a años luz del de la mayoría de los grupos españoles que he oído). Las guitarras, muchas, bonitas y limpias. Presencia muy cuidada y entrega completa; a darlo todo. Nunca he sido muy fan pero tienen un puñado de buenas canciones que además no tardaron en sonar. Las letras sencillas pero en muchos casos efectivas; mis amigos, la calle, huir de aquí. Hace diez años que sacaron el primer disco y vinieron para Madrid a comerse la ciudad que al final les engulló a ellos. Así, dos horas y algo que se me pasaron rápido. Flores de un fan incansable. Tienen tablas pero no van de divos; gente normal para tomar cañas en el café comercial. El universo sobre mi, como hablar, concorde, una canción que es de invierno y no de verano, según Juan. Algunos guiños muy apreciables como empezar a tocar el I’m sorry Central Rain de REM, o el imprescindible Spanish bombs de los Clash. Escapar, dias de verano, resurrección, sin ti no soy nada, esta madrugada, rock and roll… Luego nos fuimos al geógrafo, viejo sitio de correrías, a seguir un poco. Me acuerdo de Zaragoza, una de mis ciudades menos trabajadas pero favoritas. Me recuerdan unos cuantos amigos y amigas de Luis y míos. Carlota. Sobre todo algunas juergas con Quique y Silvia, en Londres y en Madrid. Que buenos amigos! Recuerdo la última vez a las seis y media Silvia subida a una plataforma del Revolver, mientras su novio y yo no sabíamos como decirle que nos ibamos a dormir. Luego he ido por allí más veces, he estado con la Pilarica. En fin, sin ti no soy nada.