miércoles, 25 de mayo de 2011
Modesto, pero sentido, homenaje a Bob Dylan en el Circulo de Bellas Artes
lunes, 23 de mayo de 2011
Un sueño de París; Midnight in Paris de Woody Allen

Tenía unas buenas referencias de amigos de los que me puedo fiar en el cine (hay amigos de los que te puedes fiar en el sentido contrario; si les gusta a ellos, tú ya sabes que no debes ir). Al parecer Midnight in Paris era la película que ver este fin de semana. Otra vez acertaba Allen, aunque no estuviera presentando otra Breakpoint.
Paris era una fiesta y de eso trata precisamente la película, ... de Paris (los primeros minutos son elocuentes). Una familia americana acompaña al padre a un viaje de trabajo. El retrato es como siempre hilarante y crítico. El novio de la chica, un escritor de guiones de algún éxito, se enfrenta a su dilema artístico y París explota. La futura suegra repite simplonamente que lo barato, ya se sabe; es barato. Finalmente, un pedante, el novio preferido por la familia, que parece que sabe de todo y que es más valorado por su audiencia cuanto menos sabe ésta.
Es la película de los sueños y ... donde mejor soñar? La nostalgia y la vuelta a un pasado mejor; los años veinte,... la belle epoque,... el quattrocento, quien sabe a donde puedes llegar! de la mano de la guapa Marion Cotillard (Adriana), un hada moderna!
Tantas veces nos hemos planteado los amigos que ya no se hace la música que se hacía en los 60 y los 70, y no hay duda de que ya no existen los Beatles ni Led Zeppelin. La nostalgia como una simple negación de la realidad. Nos acordamos de un pasado en el que ya hemos eliminado los malos recuerdos o pretendemos un futuro en el que sólo nos quedamos con expectativas, sueños y fantasías, porque en este presente siempre se quedaría lo peor.
En esto, nuestro protagonista se da de bruces con la ilusión y, ante ella, sólo cabe vivirla. En fin, una estupenda comedia simpática y optimista, aderezada por la música de Cole Porter, al fin uno de los más grandes músicos del pop; ¿suena raro? pero es que lo es; algún hablaremos de la tradición del pop, que no es la del rock o el soul!
La fascinación de Paris a mi me llegó muy tarde, cuando por razones de trabajo empece a ir cada trimestre a unos Consejos de un Banco allí. La primera vez que fui, estábamos entrando en octubre y me impresionó el color de la luz en la Isla, los cafés y su gente, los grandes paseos y las avenidas de una ciudad hecha para ser la capital del mundo. Esos días me enviaron a una entrevista que se iba a transmitir por televisión sobre un tema que el que me enviaba no conocía ni yo tampoco, por supuesto. Se trataba de explicar el compromiso de los bancos en proyectos de investigación biotecnológica. Como nadie tenía mucha idea de cómo explicar aquello, lo mejor era mandar a alguien que, en su ignorancia y atrevimiento, diera sensación de seguridad. El escenario era redondo y muy amplio, daba vueltas en mitad de una gran sala circular en el que se sentaba un público numeroso. El que me preguntaba era un auténtico presentador de televisión. Sentados muy cómodamente en unos sofás, él preguntaba y sonreía, y yo reía y agradecía mucho las preguntas. Ni él sabía lo que yo decía, ni yo tampoco lo entendía a él (aunque las preguntas me las había dado antes). Seguramente por eso la conversación fue tan fluida y entretenida.
Recuerdo la cena en la antigua casa de Lafallette, el Budha y el constante callejero de esos días: Nos alojamos en el hotel Bristol, que -eso si que es una gran casualidad!- es el mismo en el que se aloja la familia de la película!!
Luego volví muchas veces a lo largo de los siguientes años, de manera que llegó un momento en el que empecé a conocerla algo más y, claro! quererla; entiendo por tanto ¡tan bien! que París pueda ser una ensoñación.
Dejo en este blog una magnífica versión de la gran Ella de una de las canciones estrella de la película, que está en su disco Cole Porter songbook. Let's do it, let's fall in love. Abrazos. Javier
lunes, 16 de mayo de 2011
Volvemos al Rei Loiue
domingo, 8 de mayo de 2011
La peluquería de ZZ Top
miércoles, 4 de mayo de 2011
De tumbos en Italia por un santo, Azurro!
AZZURRO - Adriano Celentano 1968
La ocasión era única: el personaje a venerar nos ha acompañado durante nuestra vida; cuando lo eligieron estaba yo en Cambridge en mis 17… y ha llegado casi hasta hoy. Ese verano, cuando un amigo contó que había muerto el Papa y le contestamos que ya lo sabíamos, que se había muerto hacía un mes, … contesto: que no! que no!, que se ha vuelto a morir otra vez!
Luego tantos y tantos viajes, tantas emociones, aplausos y canciones. El cambio del mundo como lo habíamos conocido hasta el momento… con una especial predilección por nosotros, tantas veces en Madrid, y en Santiago, Sevilla, Zaragoza,… también en Lisboa.
El miércoles llegamos a entrever Pisa, además de ver su torre, catedral y batisterio, y nos asomamos a Florencia desde el mirador de Miguel Angel. Con Alejandro cojo y a cuestas y vaya cuestas. En la pizzeria de don quijote nos trataron como buenos amigos y repetimos al dia siguiente. Algunos subimos los 414 escalones de la torre del Duomo y callejeamos hasta el puente Vequio, pasando por el mercadillo –el cinturón que me compré se me ha roto al quitarmelo!-. Cristiano -no Ronaldo, aunque buen futbolista, según él-, un franciscano rumano, nos hizo una emocionante visita privada a la Iglesia de la Santa Cruz, que se empezó a construir un tres de mayo de hace más de 700 años, con todos sus monumentos funerarios (Galileo, Rosini, Miguel Angel, Maquiavelo…), sus historias, sus murales, la capilla Pozzi y los muchos recuerdos de la inundación de Florencia del 66. Tanta emoción que entendimos perfectamente el sindrome de Stendhal que enfermó ante la majestuosidad y la belleza del monumento, como cuenta el mismo en su libro de viajes por la Toscana. Al volver sobre las dos de la mañana, de nuestro paseo nocturno por la Signoria y el rio Arno, con karaoke incluido, una pareja en bici de la mano cantaba el gran Azurro del Celentano, un himno donde los haya. Azzurro, il pomeriggio è troppo azzurro e lungo per me .... ahora me doy cuenta de que no tengo remedio sin ti, que gran colofón.
El duomo de Siena es la iglesia que HAY que ver, y mejor si además jarrea afuera. Sorpresa y algo de susto, más que devoción, es lo que sentimos ante la cabeza en una urna de Santa Catalina en el dia de su fiesta, con el obispo de Bilbao al lado, "Aupa Athletic!".
Y después, San Giminiano, un cuento de hadas medieval, el funicular, patrocinado por Sanz A. abogados, que nos llevó arriba a Certaldo, las cuestas de Montepulciano y su pasta, tan celebrada por los niños que repitieron todos, y por fin Roma, aunque más que por la antigua y eterna entramos por la rancia.
Por fin llegamos al Circo Máximo, que fue lo máximo que pudimos acercarnos. En fin, callejeo vespertino, el panteón con su cúpula y la Piazza Navona, que también fue un estadio en la época del Panteón. Pasta exquisita para romanos y vuelta a la estación Termini, donde casi terminan con nosotros después de una hora de esperar cuando supimos que como era el dia del laboro, a partir de las 9, ningún autobús iba a laborar. En eso en mitad de esa plaza, repetimos la película Pajaros con nosotros como protagonistas, aunque estos pajarracos eran gaviotas diarreicas con una bendita mala punteria; el fin hubiera sido que acertaran en su bombardeo. Algunas canciones y taxis después estábamos a resguardo por tres horas, en la residencia y a las 3 y media emprendíamos el camino de vuelta al aeropuerto de Pisa, donde aceptaron que el espejo de nuestro coche ya nos lo habían dado roto. Vuelta a Madrid y ensayo para nuestro concierto del viernes.
Las chicas alquilaron un Cinquecento rojo y descapotable que fue símbolo del viaje. Las adolescentes causaron estragos en el personal, que les invitaban a champán y daban promesas de verse en el futuro. En fin, yo no me ví tan distinto al David de Miguel Angel, salvo una mano más pequeña y otra cosa mucho más grande!!
Todo amenazaba lluvia pero yo me lleve el bote de aftersun que casi acabamos. Abrazos Azurro!
martes, 12 de abril de 2011
Poyekhali! Yuri; Space Oddity original video 1969
Hace cincuenta años, el 12 de abril de 1961, la URSS lograba ponerse delante en la carrera especial lanzando a la estratosfera a Yuri Gagarin, el hijo de unos obreros, que el Gobierno eligió para esa misión histórica.
Parece que con las prisas por ser los primeros, las autoridades soviéticas no estaban muy seguras de que el joven Gagarin fuera a volver vivo, pero finalmente se le apareció vivo en Siberia a una campesina que le preguntó si era un extraterrestre, a lo que contestó que si, pero ... un extraterrestre soviético.
Hay muchas historias de Yuri, como que salió gritando Poyekhali, adelante!; y que, al hacer el trayecto alrededor de la tierra, dijo "la Tierra, que hermosa es!", lo que recuerda mucho al relato del Genesis, en el que Dios, después de crear el mundo, reconoce que la creación es muy buena.
Volver vivo volvió, pero nuestro joven Gagarin, a sus 27 años quizás se convirtió en un héroe que triunfó demasiado pronto: Ya nunca volvió al espacio. Estuvo en una gira mundial y al parecer su vida personal se resintió, tuvo problemas con su mujer y el alcohol, y después de prepararse no le dejaron entrar -era un mito- en la nueva nave Soyuz en 1967. Murió al año siguiente con 34 años en un accidente, mientras realizaba un vuelo de entrenamiento.
Valga su recuerdo para traer a este blog Space Oddity, una de las primeras grandes canciones de David Bowie, que aparecía en su disco del mismo nombre de 1969. Es música pop intemporal con ciertas pretensiones del rock sinfónico del momento. Acústicas, coros, efectos y teclados. Se inspiró en la odisea del espacio de Kubrick y menciona por primera vez a major Tom, personaje que a pesar de desaparecer en esa canción, volverá a aparecer con insistencia en sus canciones.
Mucho viaje que recuerda parte de otros "viajes" mucho más peligrosos que David o Lou Reed, con casi todos los demás, protagonizaban por esos años y que terminaron por llevarse por delante a buena parte de los músicos de la época.
Fue reeditada varias veces y en su momento fue la canción que utilizó la BBC para transmitir la llegada a la luna en 1969. Para mi está entre lo más genial de David: el principio “Ground control to major tom, Ground control to major tom … take your protein pills and put your helmet on”, y ese estribillo épico lunático “This is major tom to ground control, Im stepping through the door, and Im floating in a most peculiar way and the stars look very different today” que nos lleva a un cambio de la canción en la que Tom pide que le digan a su mujer que la quiere y la historia … no acaba bien.
Cincuenta años del primer viaje ya... y son nada. Un abrazo Javier
