lunes, 24 de mayo de 2010
Nuevo éxito de Seattle
viernes, 21 de mayo de 2010
Los Beatles en la Torre de Esteban Hambran


Paseo por las viñas y el campo. Estupenda comida y sol en la terraza en donde un grupo de buenos amigos recuerdan las fiestas y las bodas, aquellas preguntas de primerizos y consejos inocentes. Por fin, una vez llegada la Virgen a la Iglesia parroquial, casi catedralicia, y celebrados los actos propios en la plaza, nos vamos a la fuente vieja. Antes en la habitación de los sombreros los sacamos todos -los hay de todos los sitios y épocas- y nos hacemos un montón de fotos que algún día nos arrancarán una sonrisa de nostalgia.
Son las ocho de la tarde, la explanada está rebosante de gente con todo el pueblo vestido de domingo y la banda municipal nos recibe con un inesperado y sentido Michelle, que me emociona, que continua con el irremediable Yesterday y un más pachanguero Obladi Odlada, que siempre me hizo desconfiar de Paul como compositor, a pesar de todo, mientras que Blanca, exultante, saca a bailar a los mozos del pueblo y Juan, en su salsa, nos presenta a sus fuerzas vivas. El que más y el que menos sigue el ritmo con los pies, con una caña en la mano, y yo recuerdo tantas fiestas con tantos Beatles en cada pueblo.
La noche siguió de bar en bar, hasta que ya a la una y media, ya en la casa de nuestros amigos, en el fragor de la ensalada, se me ocurrió ponerme a cortar tomate con un cuchillo más propio de Psicosis y me rebané el dedo gordo de la mano izquierda con el susto inicial pero también el regocijo de la concurrencia. Aunque pudo haber dudas sobre llevarme a urgencias, al final la hemorragia se cortó; de ésta no me he muerto.
Me corrige en su comentario Miriam, que me salvó el dedo apretandolo con el filtro de varios cigarrillos (para que luego digan que fumar es tan malo). Según ella, nadie se rió del corte, aunque me recuerda que el regodeo se debió a mi ulterior ataque de hipo que sirvió como fin de fiesta. El hipo está en un alto puesto, dentro de las humillaciones humanas, quizás justo después de la pérdida de los galones, que arrancaban de la guerrera del oficial traidor en las peliculas de indios. En fin, en mi crónica inicial había omitido la parte final menos vistosa.
En mi vida, como en la de tantos conciudadanos, las fiestas de los pueblos han sido siempre una ocasión repetida cada año de hacer alguna locura, cambiar el ritmo –a más- hacer el macarra con los amigotes, disfrutar y, según el momento y la situación, ligar con las vecinas o, mejor, con las foráneas, aunque yo como foráneo estaba cómodo con ambas.
En las fiestas vivías una libertad inevitable y casi náufraga, por el mismo hecho de que ningún control familiar era eficaz: estábamos de fiestas y sólo se sabía que acababan tres o cuatro días después, un domingo por la tarde, y que seguramente era mejor no preguntar hasta el lunes al mediodía.
En fin, muchas aventuras, bastantes memorables, algunas de las que no estar tan orgulloso.
En una vida sin sueño, los Beatles han sido una y otra vez la banda sonora de tantas ilusiones.
Los Beatles eran nuestro sueño adolescente, del que algunos, por momentos, no nos hemos despertado. En fin, una vida sin ilusiones, no es vida, no?
Abrazos
Javier
domingo, 16 de mayo de 2010
Seattle en el Clamores
lunes, 10 de mayo de 2010
Iggy Pop, con cuerda para rato
El concierto empezó con el Raw Power y Search&Destroy y se convirtió en una combustión instantánea de Iggy, que a las once menos cuarto se retiraba –no se si a que la pusieran una transfusión-, mientras ponían música de ambiente y encendian las luces.
Que a sus años se ponga a cuatro patas mientras canta I wanna be your dog, es raro en cualquiera pero no en él. Que llene la escenario de público, que se tire por el suelo. en fin es Iggy que venía con la selección mas stooge de su carrera. Muchas grandes canciones sonaron esta gran noche como el Kill City. El sonido extraordinario, las guitarras de James Williamson perfectas. En fin, son la versión seria y profesional (iba a decir respetable, pero eso es mucho) de sus aprendices, mucho más famosos, los Sex Pistols. Gran noche, corta pero intensa.
lunes, 3 de mayo de 2010
Farrah a lo grande

El concierto de los Farrah fue como siempre efectivo y vibrante, en la sala Moby Dick a la que nos acercamos los fieles de la escuderia Rock Indiana con Pablo a la cabeza. Hace semanas me encontré con verdadera sorpresa la reseña del disco de Farrah en el Uncut, donde le daban nada menos que cuatro estrellas, lo ponían por la nubes, y reconocían las evidentes influencias de Paul Mcartney. Para la revista se trataba del gran debut (pocos iniciados tenemos los tres primeros discos de Farrah) de un nuevo grupo. Estaba en Inglaterra y todavía no tenía el disco, por eso el concierto del Moby era la gran ocasión, para presentar su disco y recoger algunos de sus hits anteriores.
A veces cuando llega el éxito de un grupo que de una u otra forma era de los tuyos, junto al entusiasmo de que por fin vayan a ganar dinero y ser reconocidos, puedes encontrarte que el camino elegido para vender puede apartarles de lo que eran.
Hoy su sonido está mucho más cuidado, enriquecido. Las voces predominan -han aprendido a cantar-. Se ha americanizado, al estilo de los que fueron The wings de Paul Mcartney. La verdad es que me gustaban más cuando sonaban a la nueva ola inglesa y a la urgencia de los primeros discos de Elvis Costello o Joe Jackson.
De todas formas, este último disco sigue siendo muy bueno y si hay justicia en ésto (es que la hay?) deberían colocarlo entre las listas de los más vendidos en algún país europeo más evolucionado que el nuestro. En fin, junto a las muy comerciales -aunque no desdeñables- Setereotypes o Swings&roundabouts, están otras canciones magníficas como Last of the innocents.
Mucha suerte! Abrazos
Javier
miércoles, 21 de abril de 2010
El descontrol y la melodia: Sonic Youth en Madrid
La propuesta noisy de Confusión is sex, de 1983, fue demasiado para mí, aunque, en mitad del ruido, anticipaba un giro que nos los hizo aceptables unos años después, en su Sister del 87. El primer disco que me compré de ellos, y al que le dedique atención de verdad, fue el Daydream Nation del año siguiente, con el que entraron en la historia del rock. Tenían por fin un conjunto de grandes canciones: todavía hoy es el disco que pongo de ellos por defecto, si no tengo pensado otro. Contra todo pronostico, y por la ausencia del bajista de la gira, con el que han grabado The Eternal, ese disco protagonizó buena parte del concierto del lunes. Luego el Goo y el Dirty me tuvieron colgado en los años sucesivos, hasta que Experimental Jet Set, … que salió recien nacida Coco, la hija de Kim y Thurston, me empezó a cansar.
El lunes, después de una junta general, llegué tarde a casa y sin pensarlo me fui a la Riviera. Le regale una entrada a alguien en la puerta –estaban agotadas, me sobraba una y llegaba tarde- la sala estaba de bote en bote. Los SY son un estado de ánimo y sus canciones son sensaciones sónicas, que te llevan sin tregua del caos a la calma. Siempre me sorprendió lo que son capaces de hacer en directo. Siguen teniendo presencia y actitud, casi treinta años después. Kim como front-girl al bajo muy atractiva con su mini, aunque ya no cumple los cincuenta. Repasaron muchos de sus éxitos de siempre. Sonaron el antiguo Death Valley 69, sin piedad, o Schizophenia. En fin, este lunes por la noche cuando salí de casa estaba muerto y me dolía la cabeza; con este concierto, de una hora y media, corto aunque muy intenso, he recuperado cuerda para rato esta semana.
Abrazos.
domingo, 11 de abril de 2010
David Bazan con sus dudas
Un magnífico disco lleno de declaraciones quizás algo pretenciosas, el Curse your branches, el último disco, recien editado, de David Bazan, un yankee simpático de Washington, anterior lider de Pedro the lion, que hay que conocer. El disco se abre con un pasaje sonoro que pretende tomar vuelo y permitirnos contemplar la tierra a cierta altura: hard to be ... a decent human being. Canta de forma que nos retrotrae al estupendo loco Adam Green. Se dobla las voces mientras en un aire optimista, por más que se ponga a contarnos todas sus dudas y sus problemas con lo que llama las explicaciones mágicas. Mucho más pegado a la tierra es la siguiente, Bless this mess, con una letra desencantada que, sin embargo, se contiene en la música alegre para disfrutar un dia como hoy en que hemos recuperado el sol que teníamos medio perdido. Este desde luego ha sido un fin de semana para pasarlo al aire libre, rodeado de buenos amigos, y esta es una gran banda sonora para ello. Curse your branches y please baby please son buenas canciones. Me gusta el ritmo más roquero, las guitarras y los coros de When we fell. Sin duda, la balada que va flotando hasta que el disco feliz y lleno de dudas se desvanece; lost my shape.