martes, 9 de febrero de 2010

30 años desde el concierto de Caminos

El homenaje a Canito, bateria de Tos -el grupo que luego se convirtio en Los Secretos- y autor entre otras de "otra tarde", tuvo lugar en la Escuela de Caminos, el 9 de febrero de 1980, hace exactamente treinta años y algo mas de un mes de su muerte, el de 3 enero de ese año, como consecuencia de su atropello en la carretera de la Coruña en esa nochevieja.
Fue el punto de inflexion, la toma en consideracion, de lo que luego se llamo la movida, traduccion a la España del cambio de los movimientos culturales de finales de los setenta. Gran parte de lo que luego iba a pasar en nuestra vida se agolpo en esos pocos años.
Hace cinco años, se organizo un gran concierto en Caminos tambien con un gran reportaje de fotos y actividades culturales. Pocos se conservaban tan bien y con una propuesta musical de lla misma altura -quizas Jose Maria Granados fue el mejor- pero las canciones de los Secretos, Mama, Nacha, los modelos (una noche de lluvia en Madrid) , el zurdo,... nos llenaron de aquella emocion que teniamos hace ahora 30 años. Un abrazo

lunes, 8 de febrero de 2010

Vuelve MAMA a lo grande en la Sala Heineken

Cuántas alegrías nos está dando MAMA en los últimos meses: un nuevo y espléndido disco, el memorable concierto de regreso en la Sala El Sol, media hora de lujo en su (muy) injusto papel como teleneros en el concierto mainstream de los Secretos en el Palacio de los Deportes, y ahora por fin una presentación a lo grande, el viernes pasado, en la Sala Heineken. Con una excelente entrada y la banda al completo (recuperado de su rodilla el tal Guti, emblemático batería), MAMA ofreció un concierto redondo de casi dos horas con un sonido impecable y una alegría en el cuerpo digna de sus mejores años.
El show arrancó con una declaración de principios: Nuevo color seguida de los dos primeros temas del nuevo album con el orden invertido, Estoy seguro ("..es un milagro volver..") y Botellas. A partir de ahí, una sucesión ininterrumpida de los clásicos de siempre mezclados con las últimas canciones paridas por el gran José María Granados: Lo que queda por sentir, Hoy somos tres o Muñeca de Reyes. La banda recuperó sus temas más cañeros -El figurín, A callejear, Chica cruel, Ligarse a Vicki- pero fue en los mediotiempos -Vete, Buscándote a ti, Hora punta en el metro- donde parece encontrarse más a gusto. Personalmente me quedo con el recuerdo a Manolo Mené y su Regresas a casa a las 10, la incombustible El último bar y una de las más recientes creaciones del grupo, esa joya que se llama Luna llena ("por qué buscar otra luz si nuestras noches son de luna llena"). Para el tramo final, Nada más, Escóndete y La mejor canción, tema que da título con mucha razón al nuevo album. Dos tandas generosas de bises que empiezan con No soy yo y acaban de nuevo con Nadá más, dejando entre medias curiosidades como Mi perdido amor (un guiño a los fans más enterados) o las imbatibles Chicas de colegio y Ya no volverás.¿Un ejercicio de nostalgia? A juzgar por lo bien que lo estaba pasando la banda ahí arriba y por el peso que tienen los nuevos temas -hasta 6 canciones que dan para abrir y cerrar un concierto y para sostener su entramado central- hay que pensar que la cosa va en serio. La única mala noticia: ¿se acabarán los albumes en solitario de José Mª Granados?
(cronica de nuestro amigo y colaborador Antonio C)

viernes, 5 de febrero de 2010

marisco, espadas y amigos

El marco de nuestra comida ha sido encantador, marinero por el marisco y sencillo hasta el casticismo.
Nacho y Gloria habían llegado antes: mi taxista rumano había entendido que íbamos hacía Fuencarral barrio y no calle.
Después de la convocatoria de Gloria, Nacho ha contestado por e-mail que él la había conocido antes que yo –bueno,… como dos días antes- y que ese primer día ella iba vestida de blanco: ya no hace tan poco…

Gloria, emocionada, nos prometió vestir de blanco hoy, aunque el traje ibicenco soñado finalmente se truncó por las inclemencias de este febrero madrileño….
Es verdad que hace años, cuando me enteré que una chica como ella iba a sentarse en el sitio que habia dejado yo como dos años antes, fui inmediatamente a la plaza de la lealtad a darle un aprobado… que fue un sobresaliente…
En fin…
Ha sido fantástico como siempre: hemos hablado del esqui, la postura del cruasan, la cuña con sus coñas, los mercados –ellos se han atrevido a tocar algunas cosas de trabajo, para mi estupor…- pero afortunadamente también el paralelo, en la sugestiva versión de mi monitor de esqui, … y el amor. Compartimos taxi y nos despedimos con el cariño que no se improvisa, y nos dirigimos a nuestras reuniones vespertinas.

Cena de nachos y costillas con Peter, nuestro americano residente y, esta mañana, temprana levantada para llevarlos (a Peter y a Javi) a Barajas. Hoy a las siete y media de la mañana trato de comentar con la benemerita el arsenal de katanas y otras armas, eso si de acero toledano, que llevan en la maleta. La Benemerita se muestra benigna. Al parecer, los americanos valoran mucho estas espadas nuestras y, como ejemplo, todos los sables de Westpoint se hacen aqui (y no solo esas, la espada de Aragon del Señor de los Anillos tambien!!) .
En fin, parece que cuando uno llega a los States puede comprarse cualquier arma de fuego en un bazar pero, en cambio, está mal visto entrar con un puñal en la maleta. Y eso que ya no te hacen explicar en la tarjeta verde que no estas implicado en los genocidios de la segunda guerra mundial ni vas a USA a atentar contra el Presidente; me he pasado años dando estas explicaciones; mi conciencia, al menos en eso esta tranquila.
Vaya! está cerrado el aeropuerto de Washington donde van (no solo el aeropuerto, carreteras y trenes tambien, desde la cita al Deuteronomio del famoso desayuno de oracion parece que ha despertado el Dios del Antiguo Testamento) , pero un rato después se decide que si no pueden llegar a Washington, se quedarán el fin de semana en NY.
Abrazos Javier

domingo, 31 de enero de 2010

siempre hay tiempo.... para aprender


Un día 1 de enero, unos cuantos amigos, que se descomponían en recientes abogados del estado, médicos y enfermeras entusiastas, Inma y yo, nos fuimos a Granada a esquiar y enredar un poco, comandados por Paco, ilustre MIR y granadino al menos de adopción.
Llegamos a Sierra Nevada y resultó que todos ellos, hasta entonces gente sencilla, de repente, se habían transformado en avezados esquiadores que hacían pistas negras con doble tirabuzón y eslalons gigantes o así....

A mí, mi amigo Luis me había dejado un mono de esquiar de un hermano vegetariano, que era precisamente la mitad que yo. Era la época en la que se esquiaba con una especie de mallot que se te ajustaba, como el de los ciclistas pero más grueso. Con el fin de no ser considerado una especie de exhibicionista, me puse un jersey por encima que alcanzara a cubrir las partes que el mono mostraba de forma menos pudorosa. Nos hicimos unas cuantas fotos en las que brillaba nuestra voluntad decidida y entera disposición deportiva. Alquilé unos esquís que se me salían constantemente: después de las diez primeras caídas y a pesar de los bien intencionados consejos que me gritaban mis amigos desde las pistas, mis iniciales propósitos olímpicos habían empezado a resquebrajarse. Una hora después, con dolor en mi honra, pero mayor en mis huesos, devolvía esas tablas infernales y me encaminaba a mi afición más segura; irme de copas, esta vez a Granada.

Han pasado diecinueve años, Gus el bajista nos ha propuesto irnos con los niños a esquiar y ante el entusiasmo general y mi falta real de verdaderas buenas razones para no ir (concierto, fusión o ampliación de capital), hemos pasado cuatro días en Sierra Nevada, con un sol de justicia y una nieve en polvo fantástica (en opinión de los entendidos).

Básicamente he confirmado estos días que el esquí se caracteriza por que vas con un montón de gente a unas cabinas en las que te empotras, llevas todo tipo de cosas en las manos, unas botas con las que no puedes andar, guantes, gafas, esquis, bastones y cascos, y haces colas, y además pagas por todo eso una indecente cantidad de pasta....

Si, eso es todo verdad, pero lo más sobrecogedor es que yo, que hace un mes habría manifestado con gran paz que me moriría sin esquiar, he descubierto con admiración el deslizamiento sobre esos mecanismos (mucho más cómodos que hace años) la cuña, los giros y he llegado a atisbar lejanamente una cosa que se llama "el paralelo", gracias a un instructor italiano que cumple con todos los tópicos -de monitor de esquí y de italiano- y que al fin hoy nos ha explicado que esquiar es como hacer el amor...

En fin, todo ello me ha llevado además a resolver uno de mis temas pendientes: hoy en un mundo lleno de golfistas, es bastante difícil no serlo y encima no poder dar una razón suficiente: Decir que yo no juego al golf porque ... toco rock and roll, es peor que simplemente decir: no juego... porque soy asi de raro!
Pero ahora, por fin después de este ritual de iniciación, ya puedo decir:
no, yo no juego al golf;... yo es que esquío... (y a ver quien se atreve a poner algún pero)
abrazos
por cierto, hay música para esquiar (hablamos otro dia de ella) y para los paisajes helados e infinitos...

javier

martes, 26 de enero de 2010

música para los largos jueves


Después de tantas felicitaciones recibidas por mis últimas actuaciones como discjockey, me decido a grabar un nuevo CD para mis amistades que recoja unas cuantas de las canciones que pongo habitualmente y que no se han caído de mi lista de éxitos de los últimos años.
Grabar es un ejercicio siempre difícil que exige concentración, unos pocos minutos de tranquilidad y una idea clara de a quien le estas grabando el disco y que le quieres decir, que siempre hay algo que decir, aunque sea sólo que celebro que seáis mis amigos.
Hay que elegir cosas que le puedan gustar y sin embargo que exijan cierto compromiso con la escucha. No basta agrupar una fácil lista de éxitos comerciales sin discriminar; la música que te suena porque la ponen en un anuncio (los anuncios son hoy el medio de información musical más utilizado por unos cuantos de mis amigos… glugs! por eso empecé este blog), o la que ponen en una emisora que repite inmisericorde los mismos treinta éxitos ñoños de hace veinte años, que tampoco me gustaban entonces.
Hay que mantener la tensión, sin que presión la rompa; en muchos casos el acercamiento al pop, el rock o el jazz, es tan falto de fijación como cuando se va al cine a ver cualquier éxito de taquilla olvidable antes de recoger el coche del parking del cine, o se lee el best seller, sin fotos eso si, que se anuncia ese trimestre. Claro que la primera regla para regalar un CD es que quien lo reciba lo merezca y eso incluye que sea capaz de apreciarlo.
Una vez puesto a la obra, la primera canción tiene que empezar fuerte y mostrar el camino. Una gran canción de pop inglés, Monday morning 5.19 de Rialto. Hemos dejado claras las intenciones y ahora no podemos bajar. Otra canción para quemar la ciudad, Tonight The Streets Are Ours, de Richard Hawley, me gusta ponerla en el coche cuando nos vamos de marcha. Los suecos son imprescindibles, Irene con by your side. El pop norteño y elegante de The Divine Comedy, con a lady of a certain age. Me está saliendo un disco amable y quizás nostálgico. El escocés Lloyd Cole, sin los Commotions. Desde luego no podemos caer en la melancolía, además hace un fantástico día de mucho frío pero mucho más sol. Seguimos en Escocia; Camera Oscura y Belle and Sebastian.
Nuestro Josh Rouse tiene dos de sus grandes canciones Winter in the Hamptons y la romántica Under your charm, de su disco 1972. Siguen dos chicas Laura Veirs y Michelle Branch con you get me, que aparece en la banda sonora de What a girl wants. Vaya si que me estoy dejando llevar por los buenos sentimientos. Sufjan Stevens tiene una de sus grandes canciones del Illinois. Vamos animándonos: El éxito de Catch my disease de Ben Lee –no íbamos a olvidarnos de los australianos. Ni vaya! de los canadienses; We both go down together, the Decemberists. En fin hay dos grandes canciones de Benjamin Biolay y de Bart Davenport. Me encanta la banda sonora de Closer, the blowers daughter, de Damien Rice, el momento más íntimo del disco: And so it is, just like you said it would be, life goes easy on me… I can't take my eyes off of you…
El final tiene que ser redondo; de pronto miramos al cielo y volvemos a Suecia con una perfecta canción de pop, el sol siempre brilla en TV ; los suecos de Tribeca lo deben saber muy bien.
Al final todo es otra hisoria de amistad o incluso de amor.
Abrazos javier

martes, 19 de enero de 2010

the dark side of the moon, tanto tiempo después


En otra noche casi en blanco, que es la cuarta seguida, me fijo en la versión del imprescindible disco de Pink Floyd que han perpetrado los Flaming Lips, con otros músicos como Henry Rollings. Una vez recuperado de la sorpresa inicial, la verdad es que muy pocos podrían recrear un disco tan esencial, sin caer en la ñoñeria, aunque para eso la versión termine por ser inmisericorde y arisca.

¡Es tan fácil quedarse en una caricatura del Us and Them! algo que sólo sirva para oir (que no escuchar) en el ascensor en uno de esos edificios inteligentes, en una muestra más del profundo terror al silencio que tenemos hoy.

En fin, los Flaming lips son unos chicos alucinados de Oklahoma que llevan ya muchos discos y conciertos. Los he visto varias veces y siempre son memorables. Me acuerdo de la sorpresa que fue el Hit to Death in the Future Head, el primer disco que me compre de ellos en el 1991. Despues han hecho grandes cosas, dentro de una cierta extravagancia, a veces ruidista, que llega a ser en ocasiones hasta elegante. Del gran disco Soft Bulletin, -su mayor éxito comercial, del 99- en linea con sus inevitables semejantes los Mercury Rev, que vivieron los ochenta en una luna más allá de la galaxia, hablaremos alguna vez. Tambien del estupendo disco de Flaming Lips del otoño pasado, Embryonic.
Es música seguramente para noctámbulos atormentados, como yo en los inicios de este 2010. Javier

domingo, 17 de enero de 2010

Una bestia noble y una gran noche

Ayer dimos quizás el mejor de los conciertos que hemos dado. El sonido fue excelente. La gente, que abarrotaba el local, estuvo bailando y cantando todo el rato y desde luego para todos nosotros fue uno de los conciertos en los que lo hemos pasado mejor, más sueltos y libres. Vino además muchas gente que no nos había visto hasta ahora, pero que había oido hablar de nosotros. Tocamos dos horas y después nos quedamos un rato más tomando copas. Apenas he dormido; llegué a casa y me puse a tocar otro rato: no podía dormir. Esta mañana temprano he ido a recoger a Peter que viene de Washington (aunque seamos Seattle, esta vez no nos referimos a ese Estado) a pasar tres semanas con nosotros.

Esta tarde he estado revisando algún disco para momentos de tregua, para días en los que uno está para el arrastre. Hoy recomiendo, desde luego, el último de Andrew Bird, Noble beast, uno de los discos que retener del año pasado.

Pop optimista y elegante, de un chico de Illionis que a cada disco parece alejarse de sus inicios en el swing y el jazz, desde su primer disco en solitario, The Weather Systems de 2003. Música para iluminar un día gris. Los coros cuidados y los silbidos llevando los estribillos, así en el Oh no, que abre el disco. En fin, me encanta la sensación del Fitz&Dizzsyspells, preciosa para caminar o conducir. Un disco que esconde la complejidad en un envoltorio agradable que parece tan fácil!

Esos coros de Effigy, … if could be you…. Las entradas de las guitarras de Tenuosness… o de natural disaster, o el paisaje de anonanimal, guitarras, violines y acordeones. Que no se nos pase una gran canción como the privateers.

En fin, un gran disco. Abrazos. Javier