lunes, 23 de marzo de 2009

Paul Collins de nuevo en el Sol

El pasado sabado 14 tuvo lugar el reencuentro anual de Paul Collins con sus creyentes. Gente de Rock Indiana, amigos y allegados. En el Sol, como las últimas veces. A las once y cuarto salió con el grupo que le acompaña desde el último año. Viene de New York donde ha vuelto a vivir. Con un sombrero y muchas ganas de disfrutar y hacernos disfrutar. Venia a presentar otra vez su Ribbon of gold, que ya lleva un año en el mercado y que ya tuvimos ocasión de comentar aquí: Para mi es la gran obra que faltaba en la vuelta de Paul. Es un disco que los aficionados al power pop o al pop rock no pueden perderse.
No todo se escribió en el The Beat de 1978. Mi amigo Pablo y yo habíamos quedado por ahí y llegó como siempre con su kiosko de discos, el libro de Paul (está escribiendo uno nuevo) y, esta vez, camisetas de the Nerves y the Beat. Sonaron todas sus canciones, subieron al escenario unas cuantas chicas a bailar (de esas que desde luego no estaban en el 77, ni en la movida ni en el colegio). Me sorprendió con gran alegria descubrir entre el público de las primeras filas gente joven que se sabía muy bien las canciones de los últimos discos pero no del the kids are the same o del primero; aqui hay futuro.
Saludó a buena parte de sus amigos de Madrid, donde ha vivido unos cuantos años, que estabamos alli. Dió recuerdos a Antonio (se ha quedado en casa durmiendo, no?). A Pablo le pregunto si había traído sus discos, gran chico, lleva 20 sin ganar un duro, a Jose luis que esta con su ducados alla al final. Cuanto me gusta el publico madrilenio que no para nunca de hablar”, presento a su amigo Octavio con el que grabó los dos últimos discos y tocaron varias canciones juntos. Un gran musico y "un tipo fabuloso" pero cuando se ponen a grabar juntos les pasa de todo por que "es... un tio" (en el ambiente quedo flotando la imagen de éste haciendo todas esas cosas que se supone que un rockero hace cuando es... un tio, en fin). Tocó una canción de los Nerves que nunca más habia tocado desde el 76. Terminó casi a la 1, con el rock and roll girl y el hanging on the telephone.
Nos contó cosas de sus primeras actuaciones, de su primera gira con the Nerves, de lo que se encontró y de lo bien que lo paso cuando llego a la España de la movida, nos preguntó si nos acordábamos, algunos más que algo. Un concierto de los que crea afición.
Abrazos y como dice Quico, nos vemos en Majadahonda, en el Rei Louie el viernes 24. Javier

sábado, 21 de marzo de 2009

24 ABRIL, REY LOUI

LO DICHO, QUE EL VIERNES 24 DE ABRIL TOCAMOS DE NUEVO EN EL REY LOUI, A LAS 12.30 DE LA NOCHE. OS ESPERAMOS A TODOS.

viernes, 13 de marzo de 2009

The Grand Archives


Ahora que el sol parece que se va a quedar vuelvo a oír un disco que viene bien para el inicio de la primavera y que me ha tenido cogido este invierno. Es el primero de The Grand Archives. Son de Seattle –otra vez-, suenan en la línea de los Fleet Foxes, y en general son indies de guitarras brillantes y coros cuidados. Se trata del nuevo grupo que Mat Brooke formó en 2007, después de su salida de Band of Horses, otro grupo muy valorado aunque menos brillante para mi.

Música optimista y tranquila, algo confiada para estos tiempos, a setting sun, o precisamente por eso, la mejor para ahora mismo.

Con el calentamiento del planeta el Seattle de hoy quiere terminar por ser la California del 67 y todos éstos, los verdaderos herederos de los Beach Boys, más que los nietos de Jimi o los hijos del grunge. Música para ponerte a caminar, llena de armonías y también de armónicas, como en la radiante Miniature Birds. Constante sensación de estar flotando, como en Swan Matches. Empieza con Tom blue foam Couch, con buen pie, aunque sin correr, con un estribillo pegadizo. Aunque las expectativas del grupo eran muchas y alguno puede pensar que el disco quizás no haya sido el gran descubrimiento del siglo, a mi me parece un buen disco de debut. En fin, música para sonreir.

martes, 10 de marzo de 2009

El dia en que la música murió

Como habíamos anunciado, en este blog no debíamos olvidarnos de que acaban de cumplirse los cincuenta años desde the day the music died, como decía Don Mclean en su archifamosa (necesaria, aunque te guste el death metal) American Pie, en 1971. Desde 1956, la carrera de Buddy Holly, había ido creciendo y estaba en su momento culminante, a sus veintidós años y una vez cerrada la etapa de The Crickets, que le puso en el cielo, como cantante y como guitarrista. Acababa de dar un famoso concierto en New York con la orquesta de Dick Jacobs y se confirmaba como la próxima big thing. En Texas –era de un pequeño pueblo llamado Lubbock- había pasado pronto del country al rockabilly y estaba cruzando el camino entre el rock& roll y el pop.
Se estaban comiendo el mundo y se habían embarcado en una extenuante gira ese invierno: veinticuatro ciudades en muy pocos dias.

Después de tocar en Clear Lake, Buddy contrató, la noche del 2 al 3 de febrero de 1959, una avioneta para hacer el viaje. Como tantas veces la providencia o la suerte tuvieron su parte en el desenlace porque Ritchie Valens (Ritchie Steven Valenzuela) de 17 años y que era famoso por Donna o por su versión de la Bamba, le ganó el sitio en avión a Tommy Allsup, uno de los músicos de Buddy. Imagino que cuando estas helado y cansado, salir en avión y llegar pronto para descansar, lavar la ropa, cambiarte y prepararte para el próximo concierto es lo mejor que te pueden ofrecer. Eso, si no te matas, claro.
En fin, esa noche, poco después de salir, Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper murieron en un accidente. En medio de una tormenta de nieve, su avioneta de 4 plazas (con el piloto Roger Peterson) se estrelló en un campo de maíz en el estado de Iowa.

Mientras, Tommy Allsup y Waylon Jennings, que acompañaban a Buddy, iban con los demás músicos en el autobús, helados, sin calefacción, y seguramente envidiosos de la suerte de sus compañeros.

Desde la primavera de 1956, Buddy había grabado un buen puñado de grandes canciones. En el estudio de Norman Petty en Clovis (Nuevo México), hizo su primer gran éxito That'll Be The Day, al parecer inspirada en la película Centauros del desierto. En fin, that'll be the day, when you say goodbyeYes, that'll be the day, when you make me cry. You say you're gonna leave, you know it's a lie'Cause that'll be the day when I die (es mentira que me vayas a dejar porque ese dia moriré)

También muchas otras, Peggy Sue, Oh boy!, Not fade away...

Su influencia ha sido extraordinaria, de modo que desde los Beatles a Elvis Costello, el gran Marshall Crenshaw, o los Clash, o el entrañable Jonathan Ritchman, o Radiohead o Weezer, han proclamado su deuda. Descanse en paz. Abrazos. Javier

domingo, 8 de marzo de 2009

HE VUELTO... SIENTO HABEROS TENIDO TANTO TIEMPO SIN MIS VIDEOS...

AQUÍ OS DEJO ESTE VIDEO DE EDDIE VEDDER CANTANDO CORDUROY, UNA VERSIÓN MUY PARTICULAR QUE HE ENCONTRADO SURFEAN DO EN YOUTUBE. VERDADERAMENTE ESPECTACULAR.

jueves, 26 de febrero de 2009

Seattle on stage

Al fin se produjo el estreno mundial de los Seattle en un bar de rockandroll de Majadahonda que se llama Rei Louie y que es uno de los sitios más apetecibles para tocar; sonido profesional y limpio, dimension no excesiva pero suficiente, buen escenario, trato agradable. Un buen grupo de amigos aparecio por ahi y se lo paso muy bien. Nosotros también.
Hay mil fotos pero ésta que subo vale como aperitivo. Las de Police, la escuela de calor, nada mas, el video kill, el what a wonderful world en versión ramone, el brown sugar, day tripper, en fin .... tocamos una hora y media.
Mañana tocamos en el Caravan; el lleno está asegurado. Queda mucho para el Calderon, pero... no hemos empezado mal.
Este mes ha sido enormemente lioso y complicado y, aunque tenia varias cosas que contar, no lo he hecho.
El 3 de febrero pasado hizo 50 años del dia en que la musica murió, como decia Don Mclean en su famosisimo American Pie. Habría cambiado tanto el rock con Buddy vivo? De eso y del concierto en el tejado de los beatles, del que ha hecho 40 años en estos dias, y de dos o tres discos que me han tenido muy colgado estos días, tenia que hablar. Parte de eso espero escribirlo este fin de semana, en el que imagino que podremos descansar del férreo régimen de ensayos que llevamos.
Abrazos y a unos cuantos os veo mañana. Javier

jueves, 19 de febrero de 2009

Oasis en Madrid

Nunca fui muy fan de Oasis: me compré, como todo el mundo, su primer disco, que me gustó aunque no le dedique mucha atención. Luego he oido algunas canciones que me han gustado. En particular, he vuelto mil veces a su single Whatever.

Agus me convenció de que teníamos que ir, y finalmente fuimos el miercoles pasado, con Julia, su sobrina. Colas, expectación, mi compañero Iñaki vestido de camuflaje en un garito antes de entrar, llenazo. La música de fondo ponía claras sus intenciones (she loves you o see Emily play de Pink Floyd).

Puntuales aparecieron sonó mientras sonaba Fuckin' In The Bushes y empezaron con una afinada versión de Rock and roll star. No había duda. El sonido era extraordinario, claro y sólido. La actitud, la que exige la ocasión. Liam y Noel estaban seguros y asentados. Las guitarras y las voces perfectas; mucho mejor de lo que me esperaba. El escenario efectivo, con tres pantallas verticales que correspondian a distintas camaras que seguían a los dos hermanos y sus compinches.

En fin, no pude evitar pensar que me encantaria sonar asi en algún futuro ideal y que los rolling stones están muy viejos, viendo a estos hacer su versión más o menos actualizada de los años sesenta.

Repasaron como cinco o seis canciones de su último disco, Dig out your soul, al que yo no había prestado atención hasta ahora y luego se lanzaron a Supersonic, la magnífica Wonderwall (como sonaba la acústica!!), Cigarettes & Alcohol, Slide away o la redonda Morning glory (what's the story...). Liam desaparecía a ratos y dejaba los mandos a Noel (que en realidad no dejo de tenerlos nunca). En uno de esos momentos de intimidad, Noel se quedó con su guitarra empezando el Don't Look Back In Anger, que el público coreó, grito y casi sollozó.

Ellos iban de lo que son, engreidos y desafiantes, pose y mirada, pero esta vez estaban de buen humor y se lo pasaron bien y nosotros también. Los roqueros son asi. Nunca han sido unos buenos chicos de visita, no?

En fin, en el capítulo de homenajes estaba prevista que acabaran con su versión vitaminada de I am the walrus, que me gustó mucho. Para mi un gran final. En fin faltó alguna gran canción, pero fue un gran concierto.

Abrazos, javier