
Dejando atrás todas esas historias entre festivales que se pelean por el mismo público, que seguramente iría a los dos festivales si no fueran exactamente el mismo día, este Summercase creo que ha sido un éxito, muy interesante y bastante completo, teniendo en cuenta el tipo de rock más o menos indie y, hasta ahora, más o menos, moderno.
La programación para mi algo descompensada, mejor y más cargada el sábado en Boadilla que el viernes. Mucha gente, un media bastante joven y mucho foráneo, de fuera de Madrid e incluso bastante británico. Look indie; no me explico la moda; las chicas con chanclas de meter el dedo o, peor, botas. En general tendencia playera, justificada con el calor de estos días; si hubiera habido una fuente habríamos terminado todos dentro. Deberían pensarlo los de Sinnamon records.
Pues no llegamos a ver a los Kooks (si a mi también me gusta eso de que She moves in her own way). El primer día (aunque yo tenía pase VIP y nos valió para aparcar muy cerca y para evitar alguna cola, aunque también para hacer otras) siempre e un poco más complicado. Calor, piedras, polvo, aunque desde luego a mi me pilla al lado de casa (no hay que recorrerse la provincia para ir, como en el Rock in Rio).
Vimos como se despedían los Shout Out Louds, suecos sudorosos que sonaron bien. Empezamos a ver a las Breeders que traían preciosas guitarras les Paul (una azul brillante, otra dorada…). Aunque tuvieron algún momento mejor, parecían indie demasiado de juguete. En disco, en su momento me gustan o me gustaban ( me acuerdo del disco Pop de 1990 que me gustó mucho; el último no está mal). Quizás estas chicas tan modernas en los noventa han pedido algo de gracia.